martes, 23 de octubre de 2007

La temida visita: los albores de la locura...

"Quienquiera que tú seas, amado extranjero, que por primera vez encuentro, entrégate al encanto de esta hora y del silencio que nos rodea por todas partes, y deja que te refiera un pensamiento que se eleva ante mí y que quisiera ARROJAR SU LUZ sobre ti como sobre cualquier otro, igual que una estrella: porque esta es la misión de las estrellas..."
-Friedrich Nietzsche, El eterno retorno.
knock knock, golpeaban a mi puerta esta mañana
- ¿quién es? - pregunté con una especie de mañanera voz ronca.
- ¡el dolor!, ¡abre ya esa puerta o la tiraré abajo!
- ¿el dolor?, vete ya de mi puerta!, ¡aleja tu sombra de mi morada y tus purulentas garras de mi picaporte!, ¡ya bastante daño has causado!
- ¿daño?... ¡malagradecido!, lo he dado todo por tí, y ahora así me lo pagas.
- ¿malagradecido?, has hecho que me quede solo, que me desprecie a mi mismo, has dejado que mi corazón se roa por tu ponzoña, y que mi alma observe al abismo desde demasiado cerca, me has lanzado al séptimo círculo del infierno... ¿y aún así pides que te dé las gracias?
- ja, falaz... no ves la mitad de la historia: sí, ha sido doloroso (¿qué otra cosa podría traer el dolor acaso?), pero te he transformado en un hombre que ama la libertad y la verdad, que conoce la honestidad, que ha desnudado los conceptos a su mínima expresión, ¡y ha dudado de todo! Te he mostrado el abismo, es verdad, pero quien no ha visto el abismo, ¿cómo podría acaso reconocer el paraíso?
- ¡peor aún, entonces!, me has despojado de mi sencillez e inocencia: yo que era idealista, religioso, que quería entregar mi vida a la espiritualidad... ¿en qué has intentado convertirme?. Vete ya dolor de las puertas de mi corazón, abandona ya este cuerpo y este alma: yo ya he encontrado otro camino, he vuelto a creer, aunque las probabilidades sean pocas, no quiero ser nihilista, ni cínico, no quiero ver al abismo a los ojos nunca más.
- jajaja, humano, demasiado humano... ser egoísta, hijo del azar y la locura, hijo de siglos de cristianismo, de ideales que destruyen el cuerpo y el alma. No entiendes que para que nazca un nuevo orden debe morir uno anterior. Toda muerte es dolorosa, pero necesaria, sin embargo, no quieres cometer este asesinato, no quieres morirte para renacer. Sé que vendrás a buscarme dentro de poco, eres demasiado curioso, no podrás seguir con esta farsa demasiado tiempo... tu alma es luminosa como las montañas al amanecer, y en tu corazón late sangre fría y azul. Cuando estés listo, yo volveré, y entonces, me abrirás la puerta, y juntos alumbraremos el camino, haciendo historia...
- Hasta la historia, entonces. Vete ya, déjame gozar de mis últimas horas de "felicidad"...

4 comentarios:

Cecilia dijo...

muy lindooo!
me gusta esto de ponerle un poco de narrativa al blog...
espero que andes bien
y que el dolor se aparte de tu puerta
y si no se quiere ir, deja una ventana abierta, que por ahí seguro se escurrirá la felicidad
las buenas cosas no necesitan una entrada triunfal... con una ventana se conforman
=)

suerte!

Fede Mercury dijo...

... Oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
“Es —dije musitando— un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más.

De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.

“Aun con tu cresta cercenada y mocha —le dije—,
no serás un cobarde,
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
“¡Miserable —dije—, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! —le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

A veces, pienso que el cuervo es la representación del dolor.

pochwer dijo...

jajaja, los Simpsons enseñando algo ¿?

coño, joder!


el dolor es un cuervo

tinelli es un cuervo...

ave de carroña, que acecha a los corazones debilitados, y a punto de desfallecer.

ave que ataca cuando ya no tienes fuerzas para defenderte, que ingiere cuerpos putrefactos, llenos de gusanos...


Fede, esto te consagra como fan nº1 de los simpsons jajaja

Antuan dijo...

Ei, me encantó posta.
Un poquito allá, un poquito acá. Pero estamos en los dos lados.

Por qué no querés ser nihilista?
Por qué no tengo coherencia?
jajaja


Beso cielo. Te qiero.